domingo, 10 de octubre de 2010

DÍA DE LLUVÍA

Gotas
Ayer fue uno de esos días raros, seguramente porque me anunció con su incesante lluvía que me fuese despidiendo del verano que hemos arrastrado hasta ahora. Fue uno de esos días en los que una mezcla de sosiego y nostalgia se apoderan de uno dando salida a sensaciones guardadas cuidadosamente con naftalina en esos cajones del alma cerrados por su incompatibilidad con los calores estivales más propios de otro tipo de sensaciones, que si no más vitales sí mucho más impulsivas. Llovió, llovió y llovió y el día fue pasando entre lectura, cocina (me estrené unos estupendos chipirones en su tinta con pasas y virutas de jamón) y una practica de Bikram yoga por la tarde que no hizo más que añadir una extra dosis de calma vital. No lo sé, son días que por lo general no me suelen gustar pero ayer lo toleré con mucha dignidad seguramente porque era el primero de los muchos que están por venir. Se termino el verano, ya queda menos para el próximo.

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