sábado, 9 de octubre de 2010

ORO

Que pena que la televisión pública de estepaís ya no se financie con la publicidad, que pena penita tendrán losjerifaltes al ver que el estreno de Las Chicas de Oro ha disparado los  datos de audiencia hasta cifras que yano recuerdan ni los más antiguos del lugar. Una cifra que no empieza por unosino por dos era algo que todos pensabamos que ya había pasado a la historia dela televisión del paleolítico anterior. Quitando la final del mundial, quedesgraciadamente solo se produce cada cuatro años y que solo cada cuatrocientosla juega España, ya no hay nada capaz de congregar delante de la tele y delantedel mismo programa a más de cuatro millones de personas. Bien es cierto que nosé que hubiese sucedido si el Rey Nadal no hubiera realizado su gesta en uncanal de pago y hubiese compartido emisión con este estupendo remake de laexitosa serie americana, quiza el dos por delante no sería noticia hoy, perocomo eso nunca lo sabremos aplaudo a los que tomaron la iniciativa de congregara cuatro primeras figuras de la escena española para dar vida a esas otras cuatrosin par personajes. Parece que esto en los tiempos de publicidad sí en TVE hubierasido un reclamo más que explícito para que los detergentes, cremas de día y denoche, yogures desnatados, cereales sin gluten, cruceros para dos, coloniasperfumadas, y otro sin fin de productos se hubiesen rascado el bolsillo parasacar toda sus artillería comercial cubrir de mensajes y promesas todos loscortes publicitarios de una serie que ya apunta a éxito. Si es que nunca llueve a gusto de todos, que se le va a hacer, pero eso sí, que llueva ya porque todavía hace un calor que te torras. 

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