jueves, 8 de septiembre de 2011

LA CONSTI


Parecía intocable la muy… y ahora resulta que no, que cuando a uno le interesa sí que se le puede meter mano a la Constitución, además con alevosía y nocturnidad. Nadie hasta ahora se había atrevido a hincarle el diente. No se ha hecho para eliminar las anticonstitucionales artículos que rigen la antidemocrática sucesión monárquica, no se ha hecho para adaptarla a la cambiante pluralidad de este país y de las diferentes lenguas, culturas y territorios que lo forman, y bla, bla, bla. Nunca se ha tocado porque ra intocable. Ahora no, ahora cuando el todopoderoso mercado aprieta donde dije digo digo Diego y por la vía de urgencia y sin vaselina el gobierno y la oposición, tanto monta monta tanto, se la clavan hasta el fondo. No voy a entrar a discutir el fondo de la cuestión, que lo hagan los que saben, solo quiero protestar por las formas. Me cabera que nos tomen el pelo, que nos engañen, que nos manejen, que nos digan esto ahora no se puede y ahora sí. La tan sagrada Constitución votada por todos deja de ser tan sagrada (o igual no lo ha sido nunca y nos han hecho creer que sí) desde este momento porque ya hay cosas que no han sido votadas por todos. Se ha abierto la caja de los truenos y la tormenta llegará. La pseudo-izquierda y la pseudo-derecha de la mano pero no por el bien común sino por su bien, unos para cumplir el mandato de los mercados, otros para no tener que hacerlo ellos dentro de unos meses. Y a río revuelto el nacionalismo tratando de pescar suculentas piezas para darse su festín particular. Cada día que pasa el 15-M va adquiriendo todo el sentido del mundo mundial.

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