viernes, 2 de septiembre de 2011

REDES SOCIALES


Toda esta devoción que hay en torno al papel que juegan las redes sociales y los blogs en nuestras vidas de simples mortales me parece que se nos está yendo de madre. El estar enganchado a este fenómeno de mensaje va mensaje viene no dista mucho de tener un hijo tonto, o varios, a los que tienes que estar constantemente alimentando porque como ellos no hacen otra cosa igual se te desnutren y se mueren. Uno tiene que pasarse las horas muertas alimentando a la bestia para que el tamagochi de turno que todos llevamos dentro no se nos quede parado. Cuanta más actividad le insufles a todos tus perfiles más oportunidades de sentirte un dios. El estar enviciado con este fenómeno no el ejercicio de vanidad no remunerada más evidente, en el que uno necesitan que muchos lo lean, muchos más lo retwiteen, miles y miles lo recomienden e infinitos le den a la casilla de me gusta. Llegar a tener más amigos invisibles de los que en tus quinientas diferentes vidas pudieras conseguir es el reto de esta sociedad. Amigos a los que jamás has visto el careto y con los que nunca te tomarás una caña o un café. Por supuesto no asistirás a sus bodas, ni les mandarás bombones con el nacimiento de su primer hijo y ni tan siquiera podrás pedirles dinero prestado cuando lo necesites. Son versión 2.0 de la amistad, ya no funciona el tanto tienes tanto vales, ahora se aplica el dime cuantos seguidores tienes y te diré quién eres. Y por no decir la cantidad de horas que se nos van de curro, de familia y de amigos de verdad con esta nueva moda. Amiga Gara, ya lo sabes, tú a lo tuyo y no te me despistes que las respuestas a tus exámenes no están ni en FB, ni en Twiter, ni en ningún blog de complemetos. 

3 comentarios:

  1. Entiendo que haya gente en contra de las redes sociales, lo que me fascina es la gente que las critica y de repente se pegan horas y horas en twitter.

    Yo, que soy muy romántica, soy más fan del correo ordinario, pero sé que con eso no se llega a ninguna parte y que me tengo que subir al carro 2.0 y de ahí mi multiplicidad de cuentas en redes sociales.

    Miento, con el correo ordinario he llegado muy lejos, a los mejores corazones que conozco: amigos míos.

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  2. Totalmente de acuerdo con Itiyus, yo estoy más tiempo pendiente de mis ciberamigos que de los que puedo tocar. Me has abierto los ojos.
    Gracias.Eduardo
    eduperfer@hotmail.com

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