sábado, 28 de abril de 2012

CARTAS AL DIRECTOR


Me comenta el director de esta nuestra publicación que le llegan cartas de gente que es crítica con mis artículos, faltaría más, para eso están escritos, para reflejar tan solo un punto de vista, y me parece un sano ejercicio el discrepar y además tomarse la molestia de perder algo de tiempo en hacer saber que se dicrepa. Curiosamente esta semana que había tocado temas religiosos ha sido cuando más se ha disparado esa catarata de réplicas tan gratificantes, será porque es importante hacer valer el famoso “con la iglesia hemos topado”. Durante todos estos años que estoy por aquí dando caña he tocado todos los palos; política (en abundancia), fútbol, famoseos, justicia, sociedad, etc… pero suele suceder que el barómetro de la indignación se dispara hacia arriba solo cuando toco el tema de lo humano y lo divino, cuando cuestiono que la religión, o la iglesia, o sus moradores cometen actos impuros. Se me reprocha que no cuento lo buenas que son las monjitas que dan de comer a los más necesitados, o los que se marchan muy lejos a pasarlas canutas ayudando a gente, pero es que esto, como el valor en la mili, se les supone. Si un cura llama enfermos a los gays hay que echarle del negocio, si una monjita roba y vende bebes hay que echarla del negocio, si se han demostrados abusos y vejaciones en menores hay que investigar y actuar de igual manera que con el resto. El estar bajo el paraguas de la iglesia no exime de cagarla.

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