lunes, 23 de abril de 2012

PERDÓN


Si estas líneas vieran la luz los miércoles en lugar de hacelo los viernes te las encontrarías llenas de exabruptos, blasfemias, inquina y malsonancias, pero como las vas a leer hoy y su majestad (ya en minúsculas) ha pedido perdón rebajaré un decibelio mi tono de indignación acumulada y seré más benebolente. Si antes les hubiese mandado de una patada en sus nobles de vuelta a Lisboa ahora no me importa demasiado que se queden en un pareado en Villacastín por si tienen que bajar al Corte Inglés para algo, o al Juteco. Si antes me hubiese pasado la Constitución por el forro para ponerlos de patitas en la calle ahora no me escaldo por esperar a que la fruta madura caiga por su propio peso y las cosas se hagan bien. Si antes me hubiese cagado en todos sus muertos (que son los culpables de todo esto) ahora solo me entran retortijones de pensar en ello. Ya sí que el rio suena porque lleva mucho agua así que solo espero que ese señor que cada vez que tiene que tiene que comunicar algo catastrófico para el país está a miles de kilómetros empieza a mover ficha para resolver de la manera más limpia y elegante posible algo que ya viene apestando desde hace mucho tiempo. Ayer hubiese sido “¡¡a la puta calle!!” Pero hoy va a ser “¡que se vayan ya, por favor!”

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