jueves, 24 de enero de 2013

LOS SOBRES






Por lo general los sobres están llenos de sorpresas, quitando los que nos atascan el buzón de casa con ofertas que ni siquiera miramos, el resto siempre genera al menos una sensación de expectación mientras que torpemente tratamos de despegar la lengüeta. Los sobres contienen alegrías, tristezas, amores y desamores, sorpresas que no esperábamos y disgustos que sí. Un sobre siempre es un enigma porque aunque a veces tengamos certeza de lo que contiene nunca uno llega a estar seguro hasta que bucea en su interior. Supongo que esta maravillosa sensación de hormigueo en los dedos es lo que supuestamente muchos dirigentes de partido popular debían sentir cada vez que un sobre blanco, impoluto, sin membrete llegaba a sus manos. La ansiedad por escaparse  al refugio de cualquier retrete cercano para abrirlo en las estricta intimidad la imagino como la sublime expresión del deseo. El corazón palpitando al doble, al triple, en el momento de despegar esa lengüeta que da paso a descubrir cuan bien se ha hecho el trabajo y cual es la cantidad con la que de manera ilegal el partido que se postula como el más legal va a recompensar la pleitesía mostrada. Que bonito tiene que ser recibir sobres así, sin franqueos, sin sellos, ¡hasta sin dirección¡ ¡pero que demonios! ¿para qué hace falta?, las cosas buenas no hay que ir pregonándolas por ahí, por si acaso, no vaya a ser que luego te auditen.

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