jueves, 7 de marzo de 2013

OSCURIDAD


Protesta de un colectivo de mujeres en el Vaticano


Me resulta incomprensible la enorme paradoja que se produce en esos millones y millones de hombres y mujeres que se manifiestan como absolutos defensores de la igualdad de sexos en la vida civil pero que dejan aparcadas esas fuertes convicciones cuando abrazan a la santa madre iglesia. Veo una Plaza de San Pedro abarrotada de gente de todo tipo y condición que parece no recordar que a los que allí vitorean, idolatran y veneran son los mismos que tienen vetada a la mujer dentro de esa magna organización que es la iglesia. Ni una sola mujer tiene un cargo de poder, ni de no poder, dentro del organigrama y su figura solo es utilizada en labores de servicio y atención a los que pasean sus púrpuras y sus crucifijos. La mujer para la iglesia no es más que una servidora fiel y entregada. Conozco mujeres a las que les basta una mínima insinuación para saltar en la defensa de sus derechos y de su igualdad de oportunidades y luego se deshacen los domingos en misa comulgando con una religión (pasa en casi todas) que es la expresión suprema del machismo y de la discriminación hacia su género. Para un indocumentado como yo esto tiene difícil explicación y estoy abierto y agradecido a que cualquiera que tenga una me la haga llegar para arrojar algo de luz sobre la tremenda oscuridad que me invade en este tema. 

3 comentarios:

  1. Me encanta tu visión de las religiones y sus seguidores.

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  2. Si dios levantara la cabeza... Pero esta gente lo enterró bien hondo, para que no volviera a resucitar.

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